lunes, 4 de febrero de 2008

Ay America!





........../....


Ay Ameria!! Ay America!

de flores y de venganzas..

de caballos y de torrentes..

de punta salada y quiebro en llamas..

de historia salvaje

y de presente en lontananza

aguerridos paisanos..

que quieren mas para sus hijos,

y para sus nietos agua clara..

que para sus tierrinas..

germinen flores

y para sus arboles frutas encarnadas..

ay americanos y americanas..

!!cuan os quiero ¡¡

aquí lejos de vuestras miradas..

domingo, 20 de enero de 2008

Tu dulce mirada







Tu mirada dulce,
denota valentía, mujerio,
tregua de dolor,
agua de amor.


Tu dulce mirada,
me lleva al ayer,
cuando trotábamos..
por la loma de la montaña,
me lleva al futuro,
un sofá de viento,
me trae al hoy..
un dulce bienestar,
un rinconcito de tu alma
mi escondrijo..

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Aguadillas..




..décimas de candor..
combas de saltos..
ojos llenos de alegria,
el truque bajo la higuera,


y la bicicleta apoyada en la verja,
olores de uvas en la parra,
las moscas y avispas..
van al supermercado..


el abigarrado barrio..
el chatarrero y el paraguero..
la vecina con la olla expres
y el viejo de boina y pitillo
en la taberna , un vinillo!!


a la salida del cole la merienda,
pan y chocolate,
y los chiquillos en los billares


todo menos Locomotoro,
es de otra época,
al Capitan Tan, le condecoran
y Valentina que juega a Rayuela,
y la gallina Turuleta..
que ha un puesto un huevo,
que ha puesto dos ,
que ha puesto tres,


Carabanchel,en sus inicios,
paso obligado de los vendedores
de queso y miel,
de carreteros con sus alforjas,
y el rio Manzanares que todo lo vé
recoje en su regazo,
a los bañistas en paños menores..
y los chicos haciendo aguadillas
a las chiquillas...


Divina época!!!

jueves, 22 de noviembre de 2007

La habitación del fondo



Aquellos días de los setenta, fríos, grises, tremendamente largos, yo era un pobre diablo, venido de provincias, de Palencia , tierra de campos y galletas , Madrid me parecía enorme e impersonal, mis padres habían hablado con Martínez de La Concha , un señor muy bien relacionado , el cual además de buscarme un puesto en el Banco Industrial, y "custodiarme" un tanto en las notas de la facultad, habló con Doña Rosa, la patrona del Hostal La Leonesa, una gallega plácida, de piel lechosa, y pechos generosos, su mandil azul , con los anchos tirantes cruzados, ella nos guisaba unos enormes potes , los cuales se estiraban como la goma, lunes pote, martes pote, los restos del fondo de la enorme cazuela, nos los ventilábamos los viernes, los jueves había patatas con bacalao o con
chorizos de Villarcayo , los miércoles lentejas, y los domingos la consabida paella, los sábados "teníamos" día libre , así que cada uno se buscaba la vida, con los "paquetes " que venían de casa o en casa de algún pariente, los mas afortunados. El hostal La Leonesa, -Viajeros y Estables-, rezaba en una placa de metal limpísima con algodón mágico o con los productos de la droguería -El Superlimpio- calle de la Sal, 6.estaba en la calle Mayor, 12 , cuarto piso , sin ascensor, pero eso sí, limpieza y honradez, "aquí nada de escándalos", decía Doña Rosa en tono de mando y levantando el dedo índice, a todos los que por allí "caían". Yo me alojaba en la habitación nº 10, entrando en la pensión, el pasillo de la derecha,-Buenas tardes!!! Doña Enriqueta, era la costumbre y la buena educación , al entrar y dárselas a la madre de Doña Rosa, una anciana que no decía nunca ni pío, y no paraba de hacer punto, jerseys, bufandas, pañitos para los sofás, la bolsa de pan , las colchas, etc. etc. , era todo un ahorro, - No esta la vida para muchas alegrías!!! decía Doña Rosa.

Ella vivía en la 11, la siguiente a la mía, ella era una morena alta ,de curvas del puerto del Guadarrama, era simpática, guapa, y alegre, canturreaba cuando lavaba su ropa en el lavabo que tenia en la habitación, luego tendía en las cuerdas del patio interior, por una ventana al lado de la fresquera de la cocina, cuando se incorporaba un poquito para alcanzar las cuerdas y ponerles las pinzas que llevaba en su boca, se le subía un poquito la falda y yo le veía las corvas, eso me encantaba. Algunas veces se sentaba a mi lado,
para comer o cenar, en el comedor, otras veces se sentaba en la mesa de Gregorio, eso me ponía celoso. Su habitación era la ultima del pasillo, justo la contigua a la mía, pero yo por rubor, miedo, nerviosismo, que sé yo, nunca había caminado los diez o doce pasos que separaban mi puerta de la de ella, y además.. para qué?, me preguntaba una y otra vez, ella contaría la treintena y yo tenia 18, no me hacía ni caso, mas bien me trataba , quizás como su hermano pequeño. Esta mujer me atraía muchísimo, me gustaba, me hacía reír y me hacía sentirme un hombre. Algunas veces , cuando me tocaba ir por la fruta a la cocina, me asomaba por la ventana para ver su ropa tendida, sus vestidos, sus blusas, sus medias, su ropa interior, siempre blanca y reluciente, la miraba y la miraba y trataba de imaginármela , a ella ponérsela....

Un día , estaba en mi cuarto estudiando trigonometría, y hacia calor, mucho calor era a últimos de Mayo, creo, y yo la oía andar por su habitación, moviéndose, haciendo cosas, cambiando de sitio algún enser.., me tumbé en la cama y la imaginé, con su ropa interior, claro de tanto calor que dejaba caer ese mes en el Madrid , supuse que estaría semidesnuda.., como yo , que tan solo tenia el pantalón, eso sí, con las rayas como dios manda, no sabia que hacer, me empecé a excitar, no podía concentrarme, en aquel librito azul, pero duro como el solo.., salí al balconcillo.., y vi como la gente transitaba deprisa, con ropas veraniegas , abanicándose, y hasta alguna señora con paraguas, jamás comprendí, si no llovía, para que llevaban paraguas..Sus visillos, los de ella, salían y entraban bailando una danza de oriente con el airecillo que aún era adolescente.
Al volver a entrar a mi cuarto, vi. mi mundo, un armario con lunas, una mesilla atiborrada de libros, una mesa redonda minúscula, una silla con respaldo redondo, y el librito esperándome, y la cama con su socavón de los numerosos cuerpos alojados antes que el mío. Di un respingo y salí al pasillo, donde el fresco era mas evidente, - Buenas tardes!!!, Doña Rosa , le dije a la patrona , la cual no se de donde salió, con unas sabanas dobladas en el brazo..., -Buenas tardes!!!!, me dijo secamente, cansada Doña Rosa , cansada y harta!!!, supongo de hacer camas, treintayseis en total.., me volví a colar en mi madriguera.., tremendamente asustado.., traté de concéntrame en "mi trigonometría", pero fue en balde. Al rato, oí, como un grifo de la habitación de mi vecina, habría su boca y por arte de magia, salía un chorro de agua fresca, yo imaginé que se lavaba o se refrescaba.., y alehop!!!, la oí como pronunciaba sonidos de gusto..
uaaaa...uauuuuu...uaaaa..uhmmm., esto me excitó aun más, sin proponérmelo. Necesitaba verla, abrazarla, besarla, comérmela enterita, yo que sé..,no podía refrenar mis deseos, en aquel cuarto a las seis de la tarde, con aquel librito azul, duro, lleno de formulas, ecuaciones y figuras elípticas. Así que tragué saliva y me dispuse a recorrer los diez o doce pasos, que separaban mi desierto, de la selva frondosa, húmeda y lasciva.
Yo voy!!!, pensé, tengo que ir!!!, no sabia si ir con la camisa o sin ella, total para darle un beso, y abrazarla, no me iba a poner el smoking, pensé.., me di paseitos, dentro de mi guarida, uno , dos , tres, TENGO QUE IR!!!!...me decía.., abrazando a mi puerta, como si mi puerta , fuera ella..ay!!! DIOOOOOSSS!!!

...así que fui..., recorrí los diez o doce pasos que nos separaban..lentamente, cual pantera negra en busca de pieza para mis crías...

Me faltaban unas cuartas trigonometrías, y observé como su puerta estaba entreabierta.., claro!.. por eso su corriente, su airecillo, y sus visillos en plan danza de los siete velos.

Ella se refrescaba en un pequeño lavabo, se inundaba su cara , su cuello, y sus pechos, no tenia el sostén, y estaba en braguitas, blancas, luminosas, se la veía una cara resplandeciente, bella, sonriente, llena de gozo, su trasero era una pera perfecta, quise invadirlo, atracarlo, tomarlo por las armas!!, su piel fina y llena de vida, sabana de invierno en mi cuerpo, perfectamente muerto, y vuelto a resucitar, sus pies y sus tobillos perfectos, ni grandes ni escondidos, descalza como diosa griega en el siglo de las luces, su espalda, ahora erguida ahora doblada , en entrega al lavabo, el olor de ella y de su habitación, no, el olor del perfume, ni del agua de colonia, ni del "embriagador", no, su olor, el de ella, el de sus adentros, su olor de mujer, en tarde de mayo que se va a formar
tormenta, tormenta de rayos y de millones de gotas, envueltos en toboganes de placer y torrenteras de labios y lenguas , dientes y sabores de boca ajena. Su melena negra empapada de agua clara, dedos que mullen , los míos, en su cuero cabelludo y ojos , de ella, que cierran y semiabren, diciéndome ven.....

Ella al verme, me sonrió, Bien!!!, pensé, mientras me temblaban las manos, las piernas, los brazos y hasta el Taca-Taca, que mi padre me trajo de Berlín. Me sentí pequeño, niño, bebé, en sus brazos abiertos, en su pechos mirándome como miran las gatas, encendidas las pupilas, en pico sus piezas, ven..., decía su boca envuelta en su cabellera y larga negra, y yo fui.., titubeando.., tambaleándome, envuelto en una neblina de Mayo.., pero..., que diantre!!!...fui..., y fui.., y alcancé sus dedos.., y sus manos.., su piel..empapadita en un cóctel de agua fresca y deseo de las seis de la tarde.
Por lo demás mi amiguete el vientecillo hizo el resto, cerró las puertas con una corriente, que me vino en la segunda mano, y el comodín se fue al cine con los visillos , que ponían, El graduado , aquella tarde , en " El Callao".




domingo, 18 de noviembre de 2007

..quise atraparlo..


Dormir, soñar, vivir
Los trigales pasan por nuestra ventanilla,
Dicen que son reflejo de nuestros ojos,
Como cuando se nos escapa el alma,
Aterido de frío, al descubierto.
En el hueco de la escalera
Dormita el alba esperando su llegada
Son breves sus encuentros,
Pero de breves, fogonazos de luz malva
Tal vez los sentimientos de timidez,
Apenas quieran ser atrapados,
Pero esas milésimas de aire
De luz, de liviana niebla,
Casi un roce en el tiempo
Tan ínfimo que, casi existe
O tal vez sea eso., un deseo.
Se superponen como la Luna con su lobo,
Abrir y cerrar los parpados y ya!
Solo un resplandor, pero ¡tan ola
Gigante y salada, besando la playa.!



jueves, 16 de agosto de 2007

Laura


Laura

Para Laura los días pasan sin sentido,
ese sentido que busca ella,
apenas el desasosiego,
sin descanso,
al desayuno, a la tarde con las amigas,
a la cena.

Quisiera hablar, entablar una charla sin trascendencia,
pero ser escuchada, atendida, mirada a sus ojos.

A veces deja su mirada perdida en el bosque,
como cuando te pierdes entre la muchedumbre de la estación,
un ser sin limite y sin nombre, sin cara y sin manos,
uno mas de los cientos..
le apetecería que le invitaran a un refresco,
sentarse en la mesa de la cafetería,
y dejar pasar las horas,
sin compromiso y sin fecha…


domingo, 27 de mayo de 2007

El hombre roto


El hombre roto

El hombre llevaba arrastrando su cuerpo en los últimos años, tal vez, le inundaba cierta melancolía, mucha música de ayer y el asombro de las últimas tecnologías. No comprendía la inquietud que producía tal dependencia de multitud de cachivaches, con pilas, con cables, con pantallitas, con sonidos extrañísimos, casi siempre multiplicadores y metálicos.
Aquella tarde de regreso de su paseo vespertino, inició la subida de la pendiente de su calle, vivía en una casa arriba del todo, donde terminaba la enorme subida, luego de subir en un cansino ascenso los ochentaysiete peldaños practicados en toda la calle, en tres entornos, dos a ambos lados , a modo de aceras y uno central mas ancho a modo de calzada, pero que, como eran peldaños, aunque mas suaves, no subía ningún vehículo del tipo standard, mas bien se utilizaba como rampa de urgencias, para algún enfermo, alguna mudanza, y para sacar el ataúd de la gente que , como era lógico en ésta vida, fenecía, haciéndolo de una forma a modo de último adiós a aquel vecino octogenario, que era tan amable y blandito como un niño o a cualquiera de los vecinos que decían el último adiós.
Al final de la calle, sin posibilidad de salida, se veía un enorme pino de muchos años, el cual daba sombra la jardín del convento, que cerraba esta callejuela, con un enorme enladrillado muro de algo mas de cinco metros, también se veían todo tipo de cables, telefónicos, de luz, de televisión, cruzando la calle a la altura de los tejados.

En un par de descansillos de la pesada subida, había unos bloques de hormigón a modo de asiento, dónde los castigados vecinos, descansaban con las bolsas de la compra, con los libros de estudio o sin nada en la manos, como era el caso del hombre roto, salvo una pesada y correosa carga de la vida en soledad. Al recostar muy despacio el cuerpo, inclinando las piernas despacio para evitar el dolor de riñones, en el segundo descansillo, percatose el hombre roto, de la ausencia de una de las partes de su cuerpo, vió como de la manga de su chaqueta, había un hueco oscuro, le faltaba la mano, entonces recordó repentinamente que cuando iba a la altura del escalón veinticinco mas o menos, había notado que algo se le caía , sin embargo no presto mucha atención, ya que en ese momento preciso, estaba recordando sus tiempos de antaño, cuando subía toda la cumbre de dos en dos escalones, cuando aún vivían sus padres y demás parientes, ahora ya era tarde…

Se le había echado el tiempo encima y estaba mas arriba de la mitad de la cuesta, sentando en el segundo asiento para tomar algo de aire, abanicándose con el sombrero, y sin nadie que apareciera para cogerle la mano, vislumbraba allí abajo, un pequeño objeto que hacia sombra al torrencial sol, en el lado derecho del callejón, se quedó unos instantes inmóvil, sin saber que hacer, si bajar de nuevo la pesada cuesta, si llamar en la puerta del damasquinador, con la consiguiente molestia para su apreciado vecino, o si seguir hacia arriba y dar la mano por perdida…, le agobiaba de tal forma , tal situación, que inconscientemente desconectó de todo de aquel mundo que le rodeaba, y se quedó pensativo con la mirada perdida, de esa guisa apreció como sus pies estaban del todo oxidados, con callosidades y hechos trizas, de aquellos zapatos cerrados aunque con rejilla, sopesaba tal disyuntiva, no sabiendo muy bien que rentabilidad le convenía en aquel momento, si bajar de nuevo, con el consiguiente cansancio, si llamar a alguien en aquel callejón desierto o si dar la mano por perdida. En ese devenir, salio un chico de una de las puertas de abajo, y al hombre roto, la garganta le espabiló: chicoooooo!!!! Vió desde arriba como el chico daba una patada a la mano, que en aquel momento parecía de goma, la carne no rezumaba sangre ni nada por el estilo, y la parte mas gruesa como que se volvió semirodante, los dedos estaban pegados, con lo cual no hacían impedimento de rodaje, el chico se lió a patadas con ella, y sin blusa de futbolista, sentía la emoción que siente el delantero cara a la puerta de gol. El hombre roto se apunto a aquella tendencia interior de renuncia, que en aquella ocasión le embargaba, no se dirigió mas al chico, no quería destruir aquel instante de dicha deportista del chaval, ni le apetecía volver sobre sus pasos en descenso, ni quería que nadie se enterara de aquella, su indecisión para reclamar lo que era suyo, le apetecía mas, sin embargo pasar inadvertido como todos aquellos años. El era totalmente consciente que el tiempo es inapelable y que cada instante está teñido de cada ocasión. Y ésta, ya había pasado, observó su muñón y no sangraba, ni dolía, ni sentía sentimiento alguno de vació, se apoyó con la mano en un extremo del poyete de descanso y empino su cuerpo para seguir ascendiendo.

Puente de Toledo (Madrid) año Mari-Castaño
Powered By Blogger