Willy DeVille (27 de agosto de 1953 - 7 de agosto de 2009) fue un cantante y compositor estadounidense. Empezó su carrera en Nueva York en plena época punk con la banda Mink DeVille en 1974, antes de iniciar su carrera en solitario en 1985. Su estilo musical era una mezcla de rhythm and blues urbano de los años 1950 y 1960, de música latina y de portorriqueña. Tras unas incursiones en el soul y la salsa, su música se tiñó con la influencia cajún de Nueva Orleans, donde se instaló en los años 1990. Amante de Francia, donde grabó parte de su álbum El Gato Azul (1980), era un gran admirador de la cantante francesa Edith Piaf. Su último álbum, Pistola, apareció en 2008.
Creó, en una carrera artística de 35 años, canciones famosas por su originalidad con raíces de estilos musicales tradicionales americanos. Trabajó con artistas de lo más variado en la música contemporánea, entre los que cabe destacar a Jack Nitzsche, Doc Pomus, Dr. John, Mark Knopfler, Allen Toussaint, Eddie Bo, Brenda Lee, Los Camperos de Nati Cano y David Hidalgo. Sus canciones están cargadas de ternura y romanticismo. Ritmos latinos, toques melancólicos de blues, doo wop, música cajun o cabaret francés e influencias del soul de los años 1980.
Falleció de cáncer de páncreas en la noche del 6 al 7 de agosto de 2009 en un hospital de Nueva York, su ciudad natal.[1] [2] "Willy DeVille se fue esta noche al lado de Edith Piaf, Jack Nitzsche y Johnny Thunders", comunicó la empresa organizadora de sus giras por Francia, Caramba Spectacles.[3] El artista padecia también hepatitis C.[1]
sábado, 8 de agosto de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
12.29
Fumaba como un carretero, Marlboro, tabaco mayor donde los hubiera, el cenicero siempre rebosante, el café con la leche condensada y un ictus de perdida en el espacio , su espacio interior, tecleteando continuamente el maltratado portátil. Chateaba y chateaba, horas y horas . Al levantarse , al acostarse, apenas dedicaba unas horas a limpiar la estancia y a preparar el sustento para sus hijos. Ella se daba cuenta y se sentía mal, sin embargo al inicio del siguiente instante, otra vez estaba inmersa en el enorme océano de las medio palabras enviadas al cesto de la Red Infinita.
Alguna vez se percató, que al acostarse, ya bien entrada la madrugada, aquel día no se había duchado y no se había cambiado de ropa. Toñi se lo advertía de vez en cuando, mamá que no te has cambiado!. La rabia la podía y así atacaba a su hija con otro desplante sobre ella, -Y tú no has recogido la cocina!!, Uhm.! Su hija no podía entenderla, ella se sentía bien, en aquel mundo nuevo por explorar, suplantaba su personalidad en un intento de quitarse los ropajes que ella no quería, su poca determinación, su baja autoestima, la dependencia de sus padres, su negativa a ser responsable de su vida y la de sus hijos, su miedo a crecer y convertirse en madre y mujer adulta. Qué bonitos aquellos días, los preparativos de la boda, la boda misma, el viaje de novios. Hasta que todo cambió. Pensaba que le había dado tanto, prácticamente todo. Le quería con cerrazón. Y Él tan solo desplantes, ruina y alcohol. No podía.
Prefería ser Martina , una chica de veinticinco y ser continuamente alagada por Rafa27, perseguida, floreada, acosada, amada con locura. Por fin las teclas las controlaba Ella. ¿Mi Mundo¿ pensaba mientras sorbía un poco de café y encendía el penúltimo cigarrillo.
Alguna vez se percató, que al acostarse, ya bien entrada la madrugada, aquel día no se había duchado y no se había cambiado de ropa. Toñi se lo advertía de vez en cuando, mamá que no te has cambiado!. La rabia la podía y así atacaba a su hija con otro desplante sobre ella, -Y tú no has recogido la cocina!!, Uhm.! Su hija no podía entenderla, ella se sentía bien, en aquel mundo nuevo por explorar, suplantaba su personalidad en un intento de quitarse los ropajes que ella no quería, su poca determinación, su baja autoestima, la dependencia de sus padres, su negativa a ser responsable de su vida y la de sus hijos, su miedo a crecer y convertirse en madre y mujer adulta. Qué bonitos aquellos días, los preparativos de la boda, la boda misma, el viaje de novios. Hasta que todo cambió. Pensaba que le había dado tanto, prácticamente todo. Le quería con cerrazón. Y Él tan solo desplantes, ruina y alcohol. No podía.
Prefería ser Martina , una chica de veinticinco y ser continuamente alagada por Rafa27, perseguida, floreada, acosada, amada con locura. Por fin las teclas las controlaba Ella. ¿Mi Mundo¿ pensaba mientras sorbía un poco de café y encendía el penúltimo cigarrillo.
11:10
Hicimos tortilla de patatas, ella picaba la cebolla con los ojos llenos de lluvia, yo batía los huevos, la ventana que da al jardín llenaba la cocina de un resplandor de haces de sol, los pinos imponentes nos miraban desde su actitud parsimoniosa, quieta, indolente, ella vestía un vestido de flores con los brazos al aire, su perfume de mujer llena, plena, libre. Su cuello libre de cadenas y de oscuridad. El huevo en el plato hondo se conjugaba con la sal, la patata se freía a fuego lento, tomando ese cariz cocido-frito, si pero no, el perfume del aceite se notaba en el ambiente y de la oliva recién cogida, los cuencos con el tomate, con las berenjenas y con los pepinillos no aguantaban las incursiones de mis dedos ladrones.El huevo ya reposando hacia pequeños circulitos, como un pequeño volcán después de derramar. Después de la cebolla bañarse en caliente mezclamos todo en la fuente redonda de panza de útero. La sartén, aquella vieja y negra sartén recibió nuestra mezcolanza deseosa de alojar divina ternura de cebolla, patata y huevo. Se abrazaban como se abrazan las personas que se quieren. Cuajando.
Apenas un par de vueltas, la jugosa tortilla reposando en el plato de la taberna, aquel que me traje cuando dejé de ser pinche. Le introduje con mis dedos en su boca una revoltosa aceituna, sus labios cálidos y húmedos.
20.fz.51
Tus andares, tu boca, tu voz clara, tu cabello de menina, tu sabor, tu olor, tus manos como caminos de pueblo rocoso y de medievo, tu chazina, tu dulce mirada, a veces perdida en paisajes misteriosos, mi nombre en tu boca, tu nombre por mi nombre en tu boca, tu cuerpo de aire y agua , de color claro, de fina seda, tu barbilla chocando con la mía, tu turquesa enlazada al cuello, tu viento cálido y húmedo, tu espera, tu paciencia, tu plaza en tu pecho, tu pecho en el mío, mi pecho en tu plaza de soldados petrificados, miles de árboles atónitos, la sangría de tu sonrisa: tenue, imperceptible, humana, verdadera, tu respiración tranquila, el encaje de bolillos de una tarde en la fila siete, tu, sola, disfrutando apenada, y las luces convergentes que lo amilanan.
Tu abrazo, tu beso, tu desnudez encendida, un niño grande que descansa.
Y tu amor, todo tu amor.
20ç46
Tardé en comprender lo que mis ojos veían: su cabello castaño, largo y perfumado como un campito recién refresco, sus manos me entregaban la suma de todos los días, -Sí por favor cincuenta en monedas de uno y cincuenta de cincuenta, de veinte, de diez y de cinco. Su peluquería estaba cruzando la calle esquina a Goya, hoy cuando entro al banco aun no se había cambiado, así que por la hora supe que llegaba con apremio. Yo como todos los días la atendía con sumo gusto, y deseaba con todas mis fuerzas que cuando la viera salir a eso de las diez treinta a desayunar, una vez que estaban sus empleadas, no hubiera mucha gente en la ventanilla, con un poco de suerte podría salir a tomar un café y un cruasán , con un poco de suerte habría un hueco en la barra junto a ella, con un poco de suerte vencería mi timidez y además de darle los buenos días entablaría una conversación para estar un ratito junto a ella. Con un poco de suerte ella no leería la prensa y no se enfrascaría con Mayte, la camarera, - Cuando vas a venir tienes las puntas quemadas. Con un poco de suerte tal vez ella se jaztaría de mi existencia. Con un poco de suerte.
11.07
"(...) apetece como um barco (...)"
Dá a surpresa de ser.
É alta, de um louro escuro.
Faz bem só pensar em ver
Seu corpo meio maduro.
Seus seios altos parecem
(Se ela estivesse deitada)
Dois montinhos que amanhecem
Sem ter que haver madrugada.
E a mão do seu braço branco
Assenta em palmo espalhado
Sobre a saliência do fIanco
Do seu relevo tapado.
Apetece como um barco.
Tem qualquer coisa de gomo.
Meu Deus, quando é que eu embarco?
Ó fome, quando é que eu como?
(Fernando Pessoa, 1888-1935, Portugal
Y la alegría de ella era la mía, desde su casa... de dos plantas junto a la bahía, verde, verde como su boca, como su gozo, como sus manos siempre inundadas. Vergel de lluvia y vida.Muito amor. El disfrute de la vida decía. Mariana.
Dá a surpresa de ser.
É alta, de um louro escuro.
Faz bem só pensar em ver
Seu corpo meio maduro.
Seus seios altos parecem
(Se ela estivesse deitada)
Dois montinhos que amanhecem
Sem ter que haver madrugada.
E a mão do seu braço branco
Assenta em palmo espalhado
Sobre a saliência do fIanco
Do seu relevo tapado.
Apetece como um barco.
Tem qualquer coisa de gomo.
Meu Deus, quando é que eu embarco?
Ó fome, quando é que eu como?
(Fernando Pessoa, 1888-1935, Portugal
Y la alegría de ella era la mía, desde su casa... de dos plantas junto a la bahía, verde, verde como su boca, como su gozo, como sus manos siempre inundadas. Vergel de lluvia y vida.Muito amor. El disfrute de la vida decía. Mariana.
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